Secretaria Ejecutiva

¿Lo estamos haciendo bien?

En estos días se celebran 190 años de la labor permanente de la distribución de la Biblia en la República Argentina. Por haber pertenecido al grupo fundante de la Sociedad Bíblica en Argentina, nos estamos encontrando los “ochentosos” que el Señor mantiene en actividad.

Por supuesto, surgen a borbotones los hermosos recuerdos vividos como colpostores, maestros y pastores que con Biblia en mano con atrevido empuje las iglesias salían a la calle visitando puerta por puerta y plaza por plaza en los barrios de los pueblos y ciudades del país con los misioneros y pastores al frente.

Así se entendía que es la misión vital de la iglesia de Cristo: “Prediquemos a Cristo y a este crucificado y “otros como “la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado” que declaraciones sobre las paredes del templo que encontraban los que habían respondido a las invitaciones y se acercaban temerosamente a nuestros cultos.

Uno de los ochentosos con los que recuerdo es Leonardo Hussey, por muchos años consagrado Director de la Sociedad Bíblica Argentina. En su libro “El profeta Eliseo, modelo de un hombre de Dios” describe en doscientas páginas el atrevido ministerio cuyo mentor había sido el profeta Elías. En un santiamén este profete fue promovido a la gloria quedando Eliseo aferrado al manto de su maestro. Solo para continuar la historia de Dios, tal vez en un rapto de impotencia llego a golpear furiosamente las aguas del Jordán mientras gritaba:

¿”Dónde está el Dios de Elías”? 

Por varios años y variadas señales sobrenaturales comprobó que el “Dios de Elías” era el mismo Dios que operaba sobre el mismo, Eliseo.

Aquellos siervos que Dios mantiene vigentes en Argentina posiblemente nos estemos preguntando ¿Dónde está el Dios de aquellos pioneros y mentores que predicaron un evangelio sencillo y que con gran oposición política – clerical las gentes se convertían y constituían pequeñas iglesias en todos lados?

Al observar las iglesias evangélicas que sobreviven a duras penas encerradas en sus templos casi vacios, viene a nuestra mente aquel momento cuando el pueblo de Dios en Samaria estuvo sitiado por los ejércitos sirios que intentaban destruirla. Eliseo, el varón de Dios, fue el instrumento utilizado en ese tiempo dramático de la nación de Israel. La situación fue terrorífica al punto que llegaron a comerse hasta sus propios hijos.

Cuatro hombres leprosos estaban discriminados fuera del muro de la ciudad, acechados por las espadas de los sirios. No tenían otra salida que la muerte, tal vez por ello se  entregarse a los invasores.

La historia que describe el segundo libro de los Reyes es muy conocida y actualmente predicada demostrando la accion sobrenatural del Dios de los ejércitos, lo que es ciertísimamente cierto. Tal vez quede n tanto oscuro, sinbrillo, el profundo significado de las acciones de los discriminados leprosos. Cuando llegaron al campamento sirio se encontraron con la sorpresa que generales y tropas habían huido abandonando sus armas y provisiones. Ni cortos ni perezosos se comieron todo, se vistieron como reyes y de paso embolsaron buena cantidad de oro.

En un momento los afortunados leprosos comenzaron a pensar y dialogar reflexivamente:

 

“No estamos haciendo bien.

Hoy es día de buena nueva

Y nosotros callamos…

Vamos pues ahora y entremos.

Y demos la nueva…

Vinieron pues y gritaron

En la puerta de la ciudad”

(2ª Reyes 7:9 – 10)

 

En nuestros tiempos los templos solían quedar vacios por que las iglesias salían a gritar por las calles y las plazas la buenísima noticia de la libertad en Cristo. Así se convirtieron nuestros abuelos y nuestros padres ¿Qué de la tercera y cuarta generación?

¿Qué podemos hacer? Le pregunte a Leonardo Hussey. La respuesta fue instantánea: Ignacio tenemos que seguir doblando de rodillas… y mientras que el Señor nos de aliento de vida seguir proclamando que:

“Dios quiere que todos los hombres

Sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

Porque hay un solo Dios y un

 Solo mediador entre Dios y los

Hombres, Jesucristo hombre”

(1ª Timoteo 2: 4-5)

 

Es tiempo de sincerarnos ante Dios:

¿Lo estamos haciendo bien?

 

Ignacio Loredo

Secretaria de Relaciones con las iglesias

Confeba

Las Iglesias Evangélicas Bautistas, que desde el año mil novecientos ocho
actúan en la organización denominada “Convención Evangélica Bautista
Argentina” en el deseo de continuar sus actividades ampliándolas y
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