Pastores

Manifiesto de Pastores Bautistas | Pastores por Diseño Divino, Rosario 2017

 

                                                          12 de Octubre de 2017

                                                                                                                   

Declaración De Pastores Bautistas Argentina

 

 

Desde la Asociación Nacional de Pastores Bautistas y en unidad con toda la comunidad cristiana, comprometidos en la implementación del objetivo de educar en y con valores; en el respeto y valor de la vida, en consonancia con lo que expresa nuestra Constitución Nacional; y resguardando el derecho a la dignidad y a la integridad personal (Art. 9, Ley 26.061), queremos hacer expreso nuestra desconformidad  al material enviado por el Programa de Educación Sexual Integral del Ministerio de Educación (ESI), con su consecuente carga ideológica y a todas las formas de violencia, vulneración de derechos y discriminación que allí quedan expuestas.

Estos apuntes que se deben trabajar con los niños, adolescentes y jóvenes guardan una posición sesgada por preceptos que avalan la discriminación y cuyas palabras podrían aparejar consecuencias en la vida de muchos niños, adolescentes y jóvenes que concurren a establecimientos educativos, tales como bullying, tachándolos de conservadores y moralistas, intentos de suicidio postaborto, etc.

Es sorprendente que en los cuadernillos elaborados se enuncie que “Con mucho interés esperamos que las actividades aquí sugeridas puedan ser adaptadas y recreadas en función de los contextos particulares, pero siempre unidas por un indispensable hilo conductor: el derecho de niños, niñas y adolescentes a recibir educación sexual integral.”[1] Resulta inadmisible entonces que quienes exponen este “interés”, no entiendan que con este material se está realizando un claro acto de apología al delito: fomentando el aborto que, actualmente en la República Argentina, es un delito, y por el hecho de que esté en debate, no deja de serlo; apología a la discriminación de aquellos que todavía creemos en el valor de la vida desde su concepción, en la importancia de la familia, y del cuidado integral de nuestros menores y jóvenes.

En esta “Jornada de reflexión en el marco de la prevención y eliminación de la violencia contra las mujeres”, repudiamos toda forma de violencia a la mujer solo por el hecho de ser tal, aun de aquellas mujeres que todavía no han nacido y cuyo destino quiere ser abortado, repudiamos la violencia desenfrenada a las familias constituidas por padres heterosexuales, que en la actualidad no son considerados más que simples conservadores moralistas.

En la bibliografía difundida para esta jornada se muestra una clara contradicción, puesto que se busca reflexionar acerca de la violencia de género con escritos que exponen: “No comprendo cómo puede alguien considerar “peor” interrumpir el crecimiento de un embrión que no sufre siquiera dolor (ya que cuando está la posibilidad de realizar un aborto que es hasta las ocho semanas de embarazo el embrión no tiene sistema nervioso) a que un infante sea abusado sexualmente, cuando ya sería un ser consciente y el hecho resultaría un trauma para toda su vida (¿”Dios sanará su mente”?, sin embargo hasta los creyentes realizan terapia)”[2].

Sorprende el claro desconocimiento o la clara intención de engaño que hay en estas palabras, hay violencia cuando una adolescente aborta, porque nadie la informa acerca de que aun cuando se empleen métodos “seguros”, su vida se pone en riesgo, no solo físicamente, sino que también puede sufrir depresión, culpa, ansiedad, insomnio, hasta el punto de caer en el suicidio.

Muchos son los cristianos que luchamos contra el abuso infantil, que brindamos contención a muchos niños y niñas que han sufrido abuso, que denunciamos a los abusadores, que marchamos a favor de una niñez sana.

“Era como si el padre fuese lo único importante, como si el hombre fuera el papel central e indispensable para que una familia exista…”[3], otro de los engaños y contradicciones; es evidente que muchas familias son conformadas y sostenidas solo por mujeres (madres- abuelas) que trabajan en pos de la crianza de sus hijos. Sin embargo, creemos que el hombre no es lo único importante, pero sí tiene un rol importantísimo en su familia, un papel central en la crianza, en la transmisión de valores, debe enseñar que los hombres respetan a las mujeres, que los “piropos” no son halagos, que las mujeres no son su propiedad y que deben amarlas y valorarlas.

Además, podemos leer, “… la alianza machista entre la Iglesia y el Estado garantiza y provoca la perpetuidad de la violencia de género…”[4], invitamos a que quienes se dedican a transmitir frases armadas que parecen estar llenas de revolución, cuando solamente son una muestra de desconocimiento, se informen que existen iglesias en donde las mujeres lideran ministerios, tienen la palabra y son pioneras de proyectos que se llevan a cabo con el apoyo de toda la comunidad. Sepan disculpar, pero esto no es machismo y menos aún la perpetuidad de la violencia de género.

Por otra parte, se enuncia que es la escuela “una institución clave para la transmisión de la cultura y los saberes validados social y científicamente. La Educación Sexual no puede ser una excepción al respecto porque son universales el valor de la vida, el derecho a la intimidad, el cuidado del cuerpo propio y el de los demás.”[5] Además de exponer que “La institución escolar debe ser garante del cumplimiento del derecho de los niños, niñas y adolescentes a obtener información veraz en temas de sexualidad.”[6] No obstante, se puede leer entre los mismos apuntes: “estaríamos mejor como sociedad en un futuro si pudiéramos abortar porque es un derecho para la mujer que puede hacer lo que quiera con consciencia, el aborto no le jode a nadie, es una manera de aprendizaje.”, “me enerva que los piropos que algunos hombres desconocidos gritan en la calle les parezcan halagos (no lo son porque no hay comunicación o señal de aceptación de opinión por parte de la mujer que los recibe), que casi toda la ropa les resulte provocativa, que quien no sea heterosexual lo considere enfermo y que digan que abortar es asesinar.”[7] ¿Dónde hay veracidad en este dicho? puesto que abortar es asesinar y si en vez de aborto lo quieren llamar irrupción, es sinónimo de suspensión, de detención de un proceso, acción o estado, en otras palabras, es asesinar. El valor de la vida se ve pisoteado en este material que se impone a las escuelas para su enseñanza y difusión. Asimismo, se omite información acerca de las consecuencias físicas, psicológicas y espirituales que sufre una mujer que práctica un aborto.

“El objetivo que la ley enuncia es el de contribuir a que alumnos, alumnas y docentes desarrollen y afiancen actitudes, saberes, valores y prácticas que promuevan la prevención y la erradicación de la violencia contra la Mujer.” Algo contradictorio cuando el mismo material que se propone para trabajar hace hincapié en la iniciación sexual precoz, perpetua la defensa del aborto, sin dar a conocer las consecuencias del mismo, y no hacen otra cosa que afianzar antivalores y discriminar a aquellos que sí nos levantamos en defensa de los mismos.

Por lo expuesto, es necesario que el Estado Provincial y Nacional, sustenten la promoción y difusión de materiales en el marco de políticas públicas inclusivas y no discriminatorias hacia una comunidad que se propone levantar la voz a favor de los valores. El estado no puede imponer un modelo único, o con pretensiones de ser superador.

El estado no puede imponer un modelo único, o con pretensiones de ser superador. Es claro que, en su mayor parte, el contenido de estos manuales se basa en la llamada “ideología de género” (un sistema de pensamiento cerrado y totalitario) que sostiene que las diferencias entre el hombre y la mujer, a pesar de las diferencias anatómicas, no corresponden a una naturaleza fija, sino que son construcciones sociales, culturales y convencionales, organizadas de acuerdo a los estereotipos que cada sociedad asigna a los sexos. Un pensamiento totalitario que intentan imponer en la cultura, y hacer avanzar sobre la educación pública.

Reivindicamos que la sexualidad humana es una manifestación de amor creada por Dios para disfrutar en el marco del matrimonio entre un hombre y una mujer; que las explicaciones acerca de sexualidad deben ser dirigidas desde los valores de la integridad, la dignidad y la libertad. Exigimos el derecho de niños, niñas, adolescentes y jóvenes a su integridad física, sexual, psíquica y moral (Art. 9. Ley 26.061); a recibir información veraz, clara, sin engaños, para tomar decisiones respecto del cuidado de sí y de las personas con las cuales se relacione.

El estado debe reconocer y garantizar el derecho de los padres a elegir la educación para sus hijos. ¿Nos colocará en guetos educativos fuera del ámbito público a quienes no reconocemos la ideología de género? ¿No sería esto un acto de violencia, un atentado contra la libertad de educación tan claramente defendida en nuestra ley nacional?[8]

 

Hoy, una vez más, decimos basta a los antivalores presentes en la agenda educativa, a las mentiras con las que se pretende enseñar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes, al atropello de los derechos a pensar diferente, por pensar en el valor sagrado de la familia, en el cuidado de los niños desde la concepción, de los adolescentes y jóvenes para que crezcan y sean enseñados con valores: respeto y amor por el prójimo y la defensa de la vida. Repudiamos las propuestas a desarrollar en estos programas, queremos una Educación Sexual, basada en principios cuya aplicación contribuyan a un desarrollo equilibrado del cuerpo, el alma y el espíritu de personas íntegras.

 

[1]Ley de Educación Nacional 26.206

 

ARTÍCULO 4°.- El Estado Nacional, las Provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tienen la responsabilidad principal e indelegable de proveer una educación integral, permanente y de calidad para todos/as los/as habitantes de la Nación, garantizando la igualdad, gratuidad y equidad en el ejercicio de este derecho, con la participación de las organizaciones sociales y las familias.

 

ARTÍCULO 6°.- El Estado garantiza el ejercicio del derecho constitucional de enseñar y aprender. Son responsables de las acciones educativas el Estado Nacional, las Provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en los términos fijados por el artículo 4° de esta ley; los municipios, las confesiones religiosas reconocidas oficialmente y las organizaciones de la sociedad; y la familia, como agente natural y primario.

 

Además, La Declaración Universal de Derechos Humanos proclama, en su artículo 26: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”.

 

 

 

 

 

[1] Educación sexual integral para la educación secundaria II: contenidos y propuestas para el aula / María Lía Bargalló … [et.al.]; coordinado por Mirta Marina. – 1a ed. – Buenos Aires: Ministerio de Educación de la Nación, 2012, pág. 3.

[2] Dayer, M. “No les des bola, son pelotudos”. San Carlos Centro, miércoles 28 de septiembre de 2016

[3] Dayer, M. “No les des bola, son pelotudos”. San Carlos Centro, miércoles 28 de septiembre de 2016

[4] Dayer, M. “No les des bola, son pelotudos”. San Carlos Centro, miércoles 28 de septiembre de 2016

[5] Educación sexual integral para la educación secundaria II : contenidos y propuestas para el aula / María Lía Bargalló … [et.al.]; coordinado por Mirta Marina. – 1a ed. – Buenos Aires: Ministerio de Educación de la Nación, 2012. Pág. 7

[6] Ibíd. Pág. 7

[7] Dayer, M. “No les des bola, son pelotudos”. San Carlos Centro, miércoles 28 de septiembre de 2016

 

http://www.confeba.org.ar/wp-content/uploads/2017/10/Documento-Sobre-educacion-y-ESI.docx

Confeba
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Las Iglesias Evangélicas Bautistas, que desde el año mil novecientos ocho actúan en la organización denominada “Convención Evangélica Bautista Argentina” en el deseo de continuar sus actividades ampliándolas y consolidándolas, constituyen desde la fecha entre ellas esta Asociación fijando su domicilio legal en la ciudad de Buenos Aires, sin perjuicio de las dependencias que se podrán establecer en cualquier punto de la República y en el Extranjero.