Devocional

Texto bíblico: Ester 4:12-17

 

1. El acuerdo determina la fortaleza y debilidad de cada parte.
En este relato, Mardoqueo sabía que no tenía otra alternativa que buscar ayuda para evitar la desaparición del pueblo judío. La única que podía hacer algo era la reina Ester. Ella determinó que, por ella misma, no podría lograr el objetivo de salvar a su pueblo de ser exterminado por Amán.
Como pastores, a menudo nos creemos autosuficientes y negamos aportes que podrían fortalecernos y fortalecer a la iglesia. Dios nos da la capacidad para determinar las fortalezas y debilidades.

 

2. El acuerdo determina una sinergia que fortalece la acción conjunta.
Recordemos lo que es sinergia: procede del griego que significa cooperación, y es utilizado para nombrar la acción de dos o más causas que generan un efecto superior al que se conseguiría con la suma de los efectos individuales.
Eso fue lo que sucedió con Mardoqueo y los judíos ayunando y clamando a Dios; y la reina Ester haciendo lo mismo dentro del palacio real.
Cuánto perdemos ─muchas veces─ por no saber utilizar la potencialidad de los miembros de la congregación, incluso de la iglesia como tal, clamando en acuerdo por algo o por alguien.

 

3. El acuerdo, cuando incluimos a Dios, logra el objetivo trazado y aún más.
Es lo que sucedió cuando Mardoqueo fue exaltado delante de todo el pueblo y se produjo la liberación total de los judíos. Ellos habían rogado por la liberación únicamente. Pero, además, fueron levantados y protegidos por el rey, cosa que no habían pedido. Mardoqueo llegó a ser el segundo en importancia después del rey, y su fama se extendió por todo el reino (capítulo 10); después de ser humillado, fue exaltado a un lugar inimaginable, siendo protector, benefactor y pacificador de su pueblo y de todo el reino de Asuero.

 

Qué gran lección nos deja este relato, para ser aplicada en nuestras congregaciones. La cooperación y el acuerdo resaltan las fortalezas y los dones de cada miembro y cubre sus debilidades.

 

El acuerdo genera sinergia; y, si incluimos a Dios en ese acuerdo, obtendremos resultados más allá de los esperados.

Vale la pena generar ese tipo de acuerdos que fortalezcan individualmente, disimulen las falencias y otorguen a la congregación “hambre y sed” de nuevos desafíos.

 

Observemos, pues, a la gente que Dios puso en nuestras congregaciones, con sus talentos y dones. Y busquemos fortalecerlos con el poder del acuerdo (sinergia), todo dirigido por Dios para obtener resultados más allá de los esperados. Sabemos que Dios quiere hacer cosas imposibles en nuestras vidas y ministerios. Busquemos la unidad por sobre todo, ¡para que el mundo crea en Cristo Jesús!

 

 

 

Pastor Federico Kölln
Iglesia Bautista “Centro Familiar Amigos de Jesús”.
Posadas, Misiones.

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