La economía en tiempo de crisis

La situación económica que deriva de este tiempo que no vivimos antes, nos para frente a una oportunidad que también podemos considerar inédita y ante la cual es necesario movernos en la dirección y la voluntad de Dios.

Una de los aspectos es comprender acabadamente lo que significa depender de Dios. Solemos hablar de esto en cuanto a la salud física, emocional y espiritual, pero a veces no tanto en lo material.

Jesús en la oración que nos dejó en Mateo 6:11 dice “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”, para movernos a reconocer que dependemos de la provisión del Padre Celestial y un poco más adelante en el mismo capítulo nos da ejemplo del cuidado que Dios tiene de su creación. “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? V. 26

Para finalizar con una palabra que es necesario que obedezcamos. “Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” V.33-34

Los hijos de Dios debemos sostenernos en esta Palabra y aprender a confiar, aun cuando alrededor todo parece devastador y duro.

La iglesia, cada uno de nosotros, somos instrumentos del Señor para bendecir y ser bendecidos, para abrir nuestra mano y nuestro bolsillo, y estar cercano al que lo necesita. Es posible que en estas circunstancias la expresión de Jesús tome una relevancia superlativa, “Más bienaventurado es dar que recibir”. Confiando en la promesa que encontramos en Filipenses 4:19 “Mi Dios, pues, suplirá todo los que os falta conforme a sus riquezas en Cristo Jesús. El Apóstol Pablo hacía referencia específica a la provisión material que había recibido de los hermanos.

Es tiempo de compartir, de acompañarnos unos a los otros, a estar atentos a la necesidad de las familias de la iglesia y tomar tiempo de oración y de provisión concreta.

Hoy estamos pensando en cómo se están afectando los ingresos de los hermanos ante la cuarentena, particularmente para quienes no tienen un sueldo estable. El Gobierno Nacional ha tomado una serie de medidas con el otorgamiento de ayuda a personas que trabajan en casas de familia, monotributistas que revisten en determinadas categorías, jubilados y pensionados y beneficiarios de AUH.

Sugerimos que en nuestras congregaciones ayudemos a quienes son destinatarios de estos beneficios para que puedan realizar los trámites requeridos.

También organismos nacionales, provinciales y municipales, están proveyendo de alimentos básicos, en muchos casos derivándolos a través de las iglesias, y orientamos a los pastores a averiguar y gestionar, estos bolsones o cajas alimentarias, para atender a familias de la congregación.

Otro aspecto tiene que ver con la recepción de las ofrendas y diezmos en este tiempo que no tenemos encuentros presenciales. Estamos sugiriendo que en los cultos que vía on line, las iglesias están llevando adelante, haya un tiempo específico para animar a los hermanos a separar su diezmo y ofrenda, guardarlo, para que una vez superado este tiempo, puedan llevarlo al alfolí.

Asimismo los que poseen cuenta bancaria pueden orientar a los hermanos a depositar en dicha cuenta.

A las iglesias, desde la CEB mucho agradecemos las ofrendas que realizan regularmente para apoyar el ministerio integral que se lleva adelante, ya sea en el campo comunitario, misionero (nacional e internacional), evangelístico, educativo, juvenil. Ponemos particular atención al Hogar de Ancianos de CEB, que sirve en este momento a 33 residentes, a los que se está una especialísima atención, para que estén cubiertos en todo sentido, frente a esta pandemia y que requiere de importantes recursos para su operatividad. Como así también en la gestión de recursos sociales para atender la emergencia que se produce y que como Confederación, se canaliza a través de las iglesias.

También la CEB lleva adelante servicios ministeriales en el campo legal y administrativo, la cobertura del Seguro de Responsabilidad Civil para todas las iglesias del país y la representación ante el Estado Nacional, en toda cuestión que nos vincule con organismos de gobierno.

Es por esto que les pedimos seguir enviando regularmente las ofrendas tanto de Cuota de Afiliación, como la ofrenda ministerial PRO-FIN, que son los recursos económicos, que hacen posible sustentar lo mencionado anteriormente.

Es un tiempo de estar muy juntos, no físicamente por la cuarentena, pero si en un mismo espíritu, que produce en nosotros la presencia del Espíritu Santo de Dios.

Estamos a total disposición de las iglesias y los pastores, para que nos hagan conocer su situación, tanto las que son normales como las emergencias, para que en el intercambio podamos sostenernos los unos a los otros y bendecirnos, bendecir a la comunidad del pueblo de Dios y bendecir a la comunidad de vecinos, en el lugar donde el Señor, puso un testimonio de fe en Jesucristo.

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