¿Qué está sucediendo a nivel mundo?

Es evidente que la declaración de la OMS de pandemia, ha hecho estar alerta a todas las naciones del mundo.

Con diferentes timbres de urgencia, observamos que algunos países, han tomado muy en serio la circulación de virus y han hecho las previsiones necesarias para el resguardo.  Otros en cambio, les resultan difícil porque la vida comunitaria impone reglas que es difícil cumplir, amén de que el sistema de salud, en países africanos o asiáticos es muy pobre.

Sin embargo, nuestros obreros permanecen en el campo de labor, respondiendo fieles al llamado que han recibido.  El campo misionero, recibió un impacto negativo, con la caída de nuestra moneda hacia finales de 2019 y la mayoría quedó por debajo de lo necesario para continuar.  Las congregaciones, personas y organizaciones que conforman la red de cooperación de AMI, hicieron su mayor esfuerzo para acompañar, sin embargo igual quedamos por debajo de lo que debemos alcanzar.

No es la primera vez que enfrento una crisis estando en la dirección.  Y como la obra es de Dios, él posee recursos para afrontarla.  Aunque, nos hemos acomodado para responder de la mejor forma, no se han experimentado retornos, porque haya faltado dinero.  Los recursos han ido apareciendo y la mayoría de los obreros está permaneciendo en las labores que el Señor les encomendó.

Estamos ahora todos enfrentando un enemigo en común:  el Covid-19 y todos de diversas formas y con diferentes aplicativos están obedeciendo la cuarentena, como medida preventiva. Agradecemos el valor de cada uno de nuestros obreros de permanecer fieles, a los que llevan adelante labores médicas y de asistencia con condiciones muy difíciles.  Agradecemos a las iglesias, organizaciones y personas comprometidas en general con la red, el fiel compromiso en ser parte, orando y sosteniendo la labor que va más allá de nosotros.

Hace algunos años, cuando participé en un congreso en Europa, tuve la oportunidad de mantener reunión con el liderazgo, que en su momento, argumentó que la caída del muro del Berlín, había impuesto obligaciones locales muy grandes y que esto sería causa por la cual debían limitar el compromiso con la obra global.  En este momento, solo escuché, pero casi más de 25 años después, puedo ser testigo de los efectos de tales decisiones:  Europa está quedando sin pastores y la obra misionera está en franca decadencia, por no decir en extinción.

Mi reflexión al respecto es:  ¿es sabio pensar que si se debilitan nuestras fuerzas, no podemos continuar con una obra que va más allá de nosotros?  ¿podemos continuar con una labor cuyos resultados quizás no veremos?  ¿por qué no mejor mirar nuestro país y ver todas las necesidades que tiene?  Creo que si así pensamos, estaremos sacrificando la obra misionera y el compromiso de hacer discípulos a todas las naciones.

Por esta razón gracias a nuestro Dios, por lo que entienden que esta hora de esfuerzo redoblado y costoso, tiene como contrapartida un impacto de bendición para la obra global.  Deseamos que Mateo 24:14 se haga realidad y que todos le conozcan.

A todos los que se siguen esforzando y que miran el propósito redentor de Dios como parte de su visión local, va todo mi compromiso en la oración y el trabajo por seguir juntos.

Pr Daniel Cabañas 

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