Ha resultado de vital importancia para nuestra obra bautista haber trazado un Plan Estratégico 2014-2020, siendo que el mismo surgió del trabajo y el consenso previo en distintas instancias (Retiros de Pastores, Comité Directivos, Encuentros Regionales, consultas en Asambleas Bienales, etc..)

El enfoque y la acciones direccionadas en torno a los objetivos planteados nos  permitieron en líneas generales:

  • Llevar adelante una gestión unificada no solo en forma institucional sino en cada región del país.
  • Observar una creciente interacción y unidad entre las Iglesias en base a propósitos comunes.
  • Ver el surgimiento de nuevos pastores y misioneros (hombres y mujeres) en distintos puntos del país incrementando la cantidad de presbiterios y ordenaciones.
  • Detectar junto con las distintas Asociaciones los posibles lugares para iniciar nuevas obras (317) habiendo alcanzado ya el 80 % de acciones iníciales es decir 262 en localidades.
  • La Conformación del Área de Misiones Nacionales y el Lanzamiento del Programa “Jesús Transforma Argentina” que lleva involucrados a 24 movilizadores regionales.
  • El interés por llegar a zonas aún no trabajadas como Salta, Jujuy, La Patagonia y algunas localidades de más de 2000 habitantes, a lo largo y ancho de nuestro país.
  • El involucramiento pleno de la Agencia Misionera Internacional en el Plan, alcanzando a ser la segunda Convención en América Latina en envío de misioneros a otros países.
  • Detectar más de un centenar de Iglesias “debilitadas” por diferentes situaciones de las cuales, 40 están siendo acompañadas por otras Iglesias a través  de  acuerdos de cooperación.
  • Un notable crecimiento de interés ministerial en temas tales como la lectura y la enseñanza de la biblia, los encuentros de adoración, el compromiso social, el abordaje de problemáticas complejas y tabú en el ámbito de la niñez la familia y especialmente la juventud.
  • La demanda de formación de obreros a través de Programas de Formación teórico- práctica, de fácil alcance,  especialmente los impulsados por el SITB.
  • El interés y por ende la demanda de nuevas y variadas formas de comunicación y acercamiento.
  • El proceso de regionalización, que lleva ya cinco años de instrumentación, demanda de la CEB una clara y creciente función articuladora por una parte  y también descentralizadora. Tenemos a lo largo y ancho de nuestro país un amplio abanico de representatividad que en algunos casos está dado específicamente por las Asociaciones Regionales, en otros por franjas transversales de afinidad, y  también Asociaciones étnicas como el caso de las iglesias tobas Qom,  la Germano Argentina, o la Eslava, que  tienen riquezas y particularidades, que las nuclean y diferencian,  aún cuando estén dentro de otra zona geográfica.  En estos años se ha ido fortaleciendo la figura de los representantes regionales, tanto por medio de las visitas a las zonas, la participación activa en el Comité Directivo,  la interacción frente a temáticas específicas y la resolución de conflictos. Pero además se han sumado distintos referentes de cada región por medio de la Red de Apoderados, (21) de Multiplicadores de Misiones (24) de Acción Comunitaria (20) y las 12 Jebas.
  • Un creciente interés y ocupación sobre las cuestiones de ordenamiento legal y administrativo.
  • El Protocolo para la Resolución de conflictos nos ha permitido, resolver en forma más directa las situaciones conflictivas en Iglesias encuadradas en el mismo y a su vez recuperar varios templos intrusados, abandonados o con inacción ministerial.
  • Las diversas acciones de incidencia, (presentaciones, notas, denuncias, etc.) la presencia y  posicionamiento público frente a distintos temas y la elaboración y circulación de materiales, para orientación a las Iglesias.

En este camino estratégico faltan alcanzar varias cosas aún y otras deben ser reforzadas, mejoradas, otras tantas añadidas y otras transformadas. Entre ellas podemos considerar:

  • El índice de crecimiento de nuestras Iglesias.
  • El grado real de influencia en sus comunidades y ciudades.
  • La expansión y multiplicación en otras Iglesias.
  • La pertinencia y el compromiso con las necesidades  de esta generación.
  • El urgente involucramiento de las generaciones más jóvenes en el ministerio y liderazgo.
  • El aprovechamiento estratégico de las nuevas tecnologías.
  • El ejercicio del trabajo en redes nacionales, interministeriales, intredenominacionales e internacionales, etc.

La Planificación también conlleva considerar cuestiones estructurales Algunas de ellas de orden práctico que ya se vienen probando y  otras de orden más profundo que nos llevan a revisar y considerar cual es el paradigma ministerial que esperamos de nuestra Confederación en este tiempo.

Estamos a las puertas del 2020, nos debemos este trabajo de análisis y planificación para mirar y caminar juntos los próximos 10 años.

                                                                             Carlos Pauer


Pr. Carlos Pauer

Pr. Carlos Pauer

Secretario Ejecutivo CEB

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